HOMBRE

14 diciembre 2020 en Sin categoría

¿Sabías qué…?

El hombre nace con sus órganos sexuales, tanto los internos, como los externos totalmente formados, pero que estos no empiezan a ser funcionales hasta la pubertad.

A finales de la semana 7 de gestación, se produce la formación de los testículos fetales y comienza la especialización celular. En el feto ya se encuentran las células de Sertoli, de Leydig, y la población de células germinales (gonocitos) comienzan a multiplicarse y diferenciarse a espermatogonias (diploides), las cuales comienzan a dividirse por mitosis. Cuando se inicia la pubertad, los niveles de testosterona aumentan y estas células comienzan la meiosis (de una célula se obtienen cuatro). Este proceso, conocido como espermatogénesis, tiene una duración de entre 62-75 días y da lugar a los espermatozoides (células haploides, con la mitad de carga genética).

Además, los órganos sexuales aumentan de tamaño y se vuelven funcionales. El escroto, por ejemplo, desciende y cambia de tamaño para mantener la temperatura adecuada para la correcta producción espermática. Cuando hace calor, aumenta de tamaño y cuelga más para eliminar temperatura y cuando hace frío, se encoge y tensa, evitando así la perdida de calor del cuerpo. Además, las glándulas accesorias (vesículas seminales y próstata) aportan líquidos que nutren a los espermatozoides y lubrican el sistema de conducción.

¿Y cómo afecta la edad a los gametos masculinos?

Con el paso de los años, la calidad espermática puede verse afectada, disminuyendo tanto la cantidad como la calidad. Además, el daño en el material genético también aumenta con la edad. Algunos estudios han demostrado que los hijos nacidos de padres con edad avanzada presentan más anomalías como autismo, esquizofrenia… Si, además, estos espermatozoides se unen a óvulos con una edad avanzada, la probabilidad de problemas genéticos aumenta debido a la disminución de la capacidad reparadora del ovocito.

También hay que tener en cuenta que el nivel de testosterona disminuye naturalmente con la edad, se estima que alrededor de un 2% al año a partir de los 30-40 años.

Y qué otros factores pueden afectar a la fertilidad masculina?

Son muchos los factores que pueden perjudicar a una buena salud reproductiva, como son el estrés, los malos hábitos alimenticios, el sedentarismo, trabajos en los que el cuerpo esté expuesto a altas temperaturas o a muchas horas sentado, obstrucción del sistema conductor, lesiones, problemas de salud crónicos, cáncer, enfermedades del sistema reproductor, etc. En esta publicación vamos a hablar del varicocele, anticuerpos que atacan a los espermatozoides, los problemas de eyaculación, problemas hormonales y defectos genéticos.

El varicocele es la hinchazón de las venas que drenan el testículo y es la causa reversible más frecuente de la infertilidad masculina, porque se produce una disminución de la calidad de los espermatozoides.  Ocurre en un 10% de la población, pero alcanza un 40% en los varones infértiles.

Los anticuerpos anti-espermatozoides se producen por la identificación errónea de los espermatozoides como células extrañas, por parte del sistema inmunitario del varón. Esto puede producir problemas de infertilidad, debido a la disminución de espermatozoides capaces de sobrevivir y fecundar al óvulo.

Los problemas de eyaculación pueden ser por falta de eyaculación (no eyaculación durante el acto sexual) o por la eyaculación retrógrada. Ésta se produce cuando el semen entra en la vejiga durante el orgasmo en lugar de salir al exterior. Diversos trastornos de salud pueden ocasionarla, entre ellos, lesiones espinales, cirugía de vejiga, próstata o uretra, diabetes, etc

Los problemas hormonales pueden deberse tanto por un desequilibrio hormonal a nivel testicular, como por parte del hipotálamo, hipófisis, glándulas suprerrenales o tiroideas. El hipogonadismo se produce por bajos niveles de testosterona y puede afectar a 5 hombres de cada 1000, los cuales verán su fertilidad afectada.

Los defectos genéticos pueden ser tanto por un error a nivel cromosómico como a nivel de los genes. Pueden ser heredados o nuevos y pueden dar lugar a diferentes síndromes.  Algunos de ellos son el síndrome del supermacho o síndrome de Jakob, que se produce cuando el hombre presenta un cromosoma Y extra, produciendo el cariotipo 47XYY (en lugar de 47XY), y el síndrome de Klinefelter, en el que un hombre nace con dos cromosomas X y un cromosoma Y, cariotipo 47XXY. Ambos afectan en mayor o menor grado a la fertilidad masculina, llegando a producir esterilidad en los varones Klinefelter.  Otros síndromes genéticos asociados con la infertilidad son el síndrome de Kallmann y el síndrome de Kartagener, la fibrosis quística (enfermedad hereditaria causada por un gen defectuoso que lleva al cuerpo a producir un líquido espeso y pegajoso que se acumula en las vías respiratorias de los pulmones y en el páncreas y ocasiona infecciones pulmonares potencialmente mortales y serios problemas digestivos. 1 de cada 5000 nacido vivos posee este sindrome), etc.

En CARHA podemos ayudaros a mejorar vuestros problemas de infertilidad, por medio de diferentes tratamientos de reproducción asistida, siempre, con un trato muy cercano. Porque todos compartimos un objetivo común y con nuestra ayuda, podremos conseguirlo.

HOMBRES FUERTES, QUE NUNCA SE RINDEN.

MUJER

2 noviembre 2020 en Sin categoría

¿Sabías qué…?

En la mujer la formación de sus gametos (ovocitos, aunque son más conocido como óvulos), comienza en la etapa embrio-fetal. Con solo unas semanas de gestación, las células germinales del embrión comienzan su desarrollo y el proceso de mitosis (división de una célula en dos células hijas con igual carga genética). Sobre la semana 20 de gestación, los ovarios tienen un total de 6-7 millones de oogonias (diploides). Estas son las células que darán origen a los gametos femeninos (haploides, con la mitad de la carga genética) durante la etapa reproductiva de la mujer, a través de la oogénesis.

¿Y qué ocurre en la etapa reproductiva de la mujer?

En la pubertad, el ovario se vuelve sensible a las gonadotropinas hipofisiarias (hormonas FSH y LH) y en respuesta a esta secreción continua, se produce la generación y liberación de manera periódica de ovocitos. Algunos de estos, tendrán la capacidad de ser fecundados y además secretarán hormonas esteroideas, peptídicas y factores de crecimiento.

De todos los folículos que componen el ovario, sólo unos pocos lograrán ovular, mientras que la mayoría de los folículos restantes se degenerarán. En reproducción asistida utilizamos grandes dosis de hormonas, para evitar la degeneración de gran parte de los folículos disponibles en un ciclo, permitiéndoles desarrollarse y ovular.

¿Y cómo afecta la edad a los gametos femeninos?

Como hemos explicado con anterioridad, los gametos femeninos ya están presentes en la etapa embrionaria y a partir de ese momento se inicia la disminución del número de ellos, pasando de millones, a unos 300.000 al inicio de la pubertad. Por lo que en los siguientes años fértiles se va reduciendo la dotación folicular hasta el momento de la menopausia.

 Pero la fertilidad femenina comienza su decline muchos años antes del inicio de la menopausia, a pesar de la continuidad de ciclos ovulatorios regulares. A partir de los 35 años se inicia la transición perimenopáusica en la cual el número de folículos ováricos y la calidad ovocitaria va disminuyendo con el paso del tiempo. Por esto, en CARHA apoyamos la criopreservación de la fertilidad. Porque quizás ahora no sea el momento en el que quieres tener hijos, pero sí en el que tus óvulos te permitirán tenerlos en un futuro.

Además, el efecto negativo de la edad sobre la fertilidad se pone de manifiesto al analizar las tasas de éxito en las clínicas de reproducción asistida. La probabilidad de embarazo en pacientes mayores de 40 años, es tres veces menor que en las menores de 35 años. Además, la edad produce un efecto negativo en la calidad ovocitaria a nivel genético y esto también afecta a la posibilidad de embarazo con gametos propios. Por esto, en CARHA tenemos un buen sistema de ovodonación, que permitirá a pacientes con baja calidad ovocitaria, conseguir un embarazo seguro y de forma rápida.

¿Y qué otros factores pueden afectar a la fertilidad de la mujer?

Son muchos los factores que pueden perjudicar a una buena salud reproductiva, como son el estrés, los malos hábitos alimenticios, el sedentarismo, enfermedades del sistema reproductor como la endometriosis, el síndrome de ovarios poliquístico, el fallo ovárico prematuro, trastornos autoinmunes, fibromas uterinos, cáncer, incapacidad para ovular o para que el óvulo madure correctamente, etc. En concreto, la endometriosis afecta al menos a un 10% de la población femenina en edad fértil, y esta proporción asciende al 30-50%, si consideramos tan solo a mujeres con infertilidad en ese mismo rango de edad. El síndrome del ovario poliquístico (SOP) es la alteración endocrinológica más común que afecta a las mujeres en edad fértil con una prevalencia de entre un 15-20%. El fallo ovárico prematuro (FOP) se observa en una de cada 100 mujeres de menos de 40 años y en una de cada mil antes de los 30 años.

Por todo lo explicado anteriormente, en CARHA ofrecemos diferentes tratamientos y un trato muy familiar a nuestras pacientes. Porque todos compartimos un objetivo común y con nuestra ayuda, podremos conseguirlo.

MUJERES FUERTES, QUE NUNCA SE RINDEN.

REPRODUCCIÓN ASISTIDA EN TIEMPOS DE COVID19

28 septiembre 2020 en Sin categoría

¿Sabías qué…?

La enfermedad conocida como Covid-19 está causada por un tipo de virus denominado SARSCoV-2, el cual lleva entre nosotros varios meses. En marzo, la mayoría de los países europeos tuvieron que tomar medidas drásticas y llevarnos a un confinamiento estricto durante varios meses. Esto llevó a que muchas personas abandonasen la idea de ser padres y madres debido al miedo al virus y a la falta de medios económicos.

La Sociedad Española de Fertilidad (SEF) afirma que los tratamientos de reproducción asistida fueron paralizados alrededor de un mes, debido a la grave crisis sanitaria por el Covid-19. Una de las  principales consecuencias que esto ha tenido es que hay al menos 3500 embarazos menos, algo que va a suponer una disminución importante de la natalidad en España (los nacimientos por reproducción asistida representan entorno al 9% del total de nacimientos). Además, hay que añadir que todos los pacientes no se realizarán tratamientos debido a que sus circunstancias han cambiado. En el caso de las pacientes que son mayores de 38 años, la pandemia las ha dejado en una situación en la que no pueden perder el tiempo, cada mes es necesario para conseguir un embarazo con sus propios óvulos.

También, se ha visto incrementado el número de rupturas de parejas y el número de mujeres que acuden a ser madres solteras o que piensan en la conservación de la fertilidad.

¿Y cómo podría afectar el COVID-19 a una embarazada o futuro embarazo?

Desde el principio se sospechó que el grupo de mujeres embarazadas podría ser más vulnerable ante la infección por el virus SARSCoV2 y ,por eso, se paralizaron todos los tratamientos de fertilidad. Pero durante todos los meses que llevamos conviviendo con el virus, se han ido realizando múltiples estudios en los que se han podido investigar diferentes situaciones en mujeres embarazadas, sin llegar a observar una mayor incidencia de COVID-19 en este grupo de población.  Además, no se ha encontrado evidencia científica que haga referencia a la afectación de los gametos (espermatozoides y óvulos) por el virus, ni se ha demostrado que haya transmisión directa de la madre al hijo o un mayor riesgo de aborto. Aunque esto, no descarta el riesgo de complicaciones; como problemas de hipertensión, parto por cesárea o parto prematuro, al igual que puede ocurrir con otro tipo de infecciones.

Los expertos de la Sociedad Española de fertilidad (SEF) y la Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción (ASEBIR) recuerdan que la biología no se detiene y que demorar los tratamientos de reproducción asistida implica una reducción de las posibilidades de éxito.

Desde clínica CARHA, queremos ayudaros a conseguir vuestro sueño y no seguir retrasándolo. Esta pandemia puede alargarse durante mucho tiempo, pero NO vuestra fertilidad.

Sol y Fertilidad

28 agosto 2020 en General, Sin categoría

 SOL Y FERTILIDAD:

 ¿Sabías que…?

España es uno de los países con más horas de sol. En concreto en Andalucía, tenemos entre 2600 a 3000 horas de luz solar al año. Esto es algo con lo que vivimos cada día, sin darnos cuenta de todas las ventajas que tiene para nosotros. Porque el sol no sólo nos sirve para estar morenit@s y recargarnos las pilas, también ayuda al correcto funcionamiento del cuerpo. La radiación solar tiene un poder terapéutico en algunas enfermedades dermatológicas por su efecto antinflamatorio y nos ayuda a muchas funciones básicas de nuestro organismo, como al sistema inmune (produciendo mayor cantidad de glóbulos blancos), al metabolismo del colesterol (reduciéndolo), al control de la presión arterial (reduciéndola) y a la producción de Vitamina D. Esta última juega un papel importante en el metabolismo de los huesos y dientes y ayuda al buen funcionamiento del sistema inmune, endocrino y reproductor.

¿Y de qué manera influye esta vitamina en aquellas parejas que buscan un embarazo?

El papel de la vitamina D es de gran importancia tanto para el sistema reproductor femenino como para el masculino. En el hombre, un nivel óptimo de vitamina D beneficia el buen desarrollo de los espermatozoides, aumentando su concentración y motilidad, y mantiene una buena producción de testosterona. En la mujer, esta vitamina ayuda a una buena calidad del tejido ovárico y endometrial y ejerce un efecto beneficioso sobre los parámetros metabólicos/hormonales relacionados con el PCOS (síndrome de ovario poliquístico) y la endometriosis. Además, esta vitamina ayuda a que el fruto de la unión de dos gametos, el embrión, aumente su capacidad de implantación en el útero materno.

Por todo esto, es muy importante mantener un buen nivel de Vitamina D y más cuando queremos quedarnos embarazad@s. En las clínicas de reproducción asistida, cada día insistimos más en el mantenimiento de unos buenos hábitos alimenticios y en la exposición con moderación al sol.

Aproximadamente el 20% de esta vitamina se consigue a través de la alimentación y el 80% restante procede de los rayos del sol.

Lo recomendado sería tomar una dieta rica en alimentos que contengan grandes cantidades de Vitamina D como huevos, productos lácteos, frutos secos, pescado azul, carne de pollo y ternera, aguacate, champiñones etc e intentar tener una exposición a los rayos solares unos 20-30 min. Si esto no resultase suficiente, un especialista podría ayudaros con la toma de suplementos alimenticios y así acercaros más al sueño de ser papás y mamás.

¡Ponle CARHA a tus sueños!

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